lunes, 7 de agosto de 2017

PERLAS DEL BALTICO



ESTOCOLMO   SUECIA




El atractivo de ver estas tres ciudades del Báltico, Estocolmo, Tallin y Helsinki es enorme.

Sobre mi han ejercido una iman de acercamiento a ellas a lo largo de muchos años y por fín era el momento de dárme cuenta de que estaba allí, pisándo suelo Sueco, Estonio y Finlandes.

Simple y llanamente merece la pena ir y verlas, muy mucho la verdad aunque el viaje no ha sido lo que yo esperaba en absoluto.

Hoteles en el "quinto pino" para empezar, en mitad de la nada diría yo y un engorro enorme para hacer escapadas independientes, quedarse uno por la noche hasta la hora apetecida o simplemente dar una vuelta a primera hora según estamos ya levantados.

La luz es diferente, amanece a las cuatro o cinco de la mañana en esta época del año con lo que el despertar se adelanta dos horas como poco.
Hay que esperar a que se decida por parte del guia "cuando sale el autocar para hacer una excursión optativa o para que nos deje en la ciudad".

Un absoluto y total incordio ya que en mi caso que viajo solo y me interesaba sobre todo conocer las "tres perlas del Baltico" en el muy limitado tiempo del que disponemos 8 días, viajes en avión incluidos, el salir y visitar otros lugares francamente no me interesaba lo más mínimo. 

Demasiado barullo mental asimilar tres ciudades  con visitas panorámicas incluidas para tratar de abarcar otra más.

Nunca mejor empleada la palabra "panoramica" pues consultando el diccionario de la RAE nos da las siguientes definiciones:


Que permite contemplarestudiar o exponer una cuestión en su conjunto.

Fotografía o sucesión de fotografías que muestran un amplio sector del campo visible desde un punto.




Y es tal cual, desde un punto o mirador, tenemos la panorámica de la ciudad de Estocolmo que es enorme, se extiende a lo largo y ancho de catorce islas, casi nada.
Ni en diez días nos podríamos hacer una idea aproximada de lo que es la ciudad extendida sobre esa barbaridad de extensión sobre el mar Báltico.

Mi intención era aprovechar el tiempo al máximo para conocer lo más posible esta ciudad en dos días y medio.
Contaba para ello con un hotel bien situado, dormir poco, comer menos si era necesario, y hacer mi estancia lo mas "a mi aire posible" dentro de los límites que supone ir en "grupo".

Vana pretensión, a las seis y media de la tarde el regreso al hotel situado en medio de la nada simple y llanamente porque había que cenar, el guía señalaba un punto y ahí como una piedra más del entorno o bien quedarse y volver por tus medios con un metro estropeado, un galimatias de lineas, o pagar un pastón en taxi.
Un taxi entre varios es muy factible pero para uno solo, como yo, es un disparate super caro.

He logrado casi dos días de libertad, de callejear por algún lugar de Estocolmo, la ciudad vieja principalmente, de perderme en varias ocasiones, de preguntar o poder charlar "un poco" con alguno de sus habitantes que escaseaban ostensiblemente pues la mayor parte de los ciudadanos de esa ciudad estaban en las costas de España u otro país del sur Europeo de vacaciones, como es lógico suponer.

Decenes de miles de turistas llegados de cualquier confín del globo pululaban por las calles emblemáticas de esta ciudad realmente preciosa y única vista con tiempo y en otras circunstacias.

Volver es dificil así que con lo visto ya tengo "una panorámica de Estocolmo" y es quizás suficiente ya que si, por supuesto, tengo conciencia de haber aprovechado mi tiempo de libertad para caminar sin descanso por su calles e islas.


Conclusión de mi visita a Estocolmo es que he visto muy poco o casi nada, todo por encima con un gran desconocimiento del lugar en el que estaba, sin entretenerme el primer día pues el grupo no espera y teniendo un estricto horario la libertad está casi anulada.
Si no iba a comer no me enteraba de la hora de regreso y por narices debía estar ahí como un clavo.
El guía no era precisamente un dechado de anticipación y decía cada cosa justo a su tiempo, no antes, y es un misterio que no alcanzo a comprender su falta de anticipación hacia casi todo.

Creo que quien diseña estas "Guias Culturales" de la Comunidad de Madrid no ha viajado en las condiciones que se ofertan en ellas nuca en su vida.
O quizás las otorgan a la centralizadora "Panavisión" y esta compañía hace lo que le da la gana sin que en la Comunidad se enteren o vuelvan a intervenir para nada.

Para todo viajero que se precie de visita en una ciudad diferente del lugar donde vive es fundamental que el "hotel sea lo más céntrico posible" y no en las afueras, en el "quinto pino o el quinto coño" hablando mal y pronto, no necesitando casi media hora de trayecto en autocar o perderse en lineas de metro o autobús absolutamente desconocidas por lo nuevas.

Un completo disparate que ni tan siquiera es barato pues si hago cuentas los ocho días incluidos dos perdidos en el viaje me han salido por 187 euros cada uno, es decir que de subvención no se realmente lo que tienen.
Miras un viaje similar en El Corte Ingles por ejemplo y viene a costar mas o menos lo mísmo, especificando muy claramente donde están los hoteles.

Mi recomendiación es "no viajen de esta forma" a no ser que no les quede otro remedio y sientan unas ganas irrefrenables de conocer algún sitio "por encima" o en plan panoramico pues la cosa no da para más.




Tranvias del Helsinki



el gatufo

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