miércoles, 19 de julio de 2017

QUIEN ES LIBRE




Quien esté libre de haber vivido un sentimiento de bondad, ese que nos hace sentir mejores, a gusto con nosotros mismos y que siempre es  fruto de nuestro envanecimiento al crecer el ego por sentirnos generosos o solidarios, quien esté libre repito de estas vivencias y no haya cometido infinidad de tonterias o estupideces que alce la mano.

A veces nuestra gilipollez o tonteria bonachona no tiene límites.
Nos agrada sentirnos compasivos, buena gente, es un sentimiento que llena nuestro espiritu de agradables sensaciones y nos impide ver lo idiotas que podemos llegar a ser.

Y es que cuantas veces confundimos los halagos con la sinceridad, el pasa manos con la honestidad, las huecas manifestaciones de afecto con sincero cariño, y así seguimos por meses, años, hasta que el globo hace plaf, y despertamos de nuestro estupido e irreal sueño.

No somos mejores, somos idiotas envanecidos por nuestra supuesta bondad con personas que en realidad no lo merecen.

Y con buenas palabras, halagos, penas, lloros y otras historias, nos mueven a hacer cosas que objetivamente jamás hubieramos hecho en circunstancias normales.

La soledad, necesidad, o carencia de afecto conduce a las personas que lo sufren a cometer autenticos disparates.
Unos legan sus bienes a quienes con halagos pareciera que les quieren, les visitan, les adulan o los cuidan esperando ser recompensados con creces.
Los asilos y hospitales estan llenos de ancianos solitarios que agradecen la mas minima muestra de amor, real o aparente, quien puede saberlo en su situacion y dejan su dinero a quien se lo ha trabajado a conciencia, con avaricia disimulada y falsos afectos.

No todos obran de forma artera, hay buenas gentes que si merecen ser recompensados por haber dedicado mucho de su tiempo a visitar, cuidar y consolar ancianos desprotejidos.
Hay de todo, afortunadamente, aunque siempre hay que tener la debida cautela que suele ser dificil en una mente debilitida por la edad.


Cuando se despierta a la realidad las consecuencias son desconfianza, pena, insatisfacción propia por ser un iluso o un ingenuo, y en muchos caso perdida de un dinero confiado o prestado sin ninguna garantia.

¿Quien no ha cometido en su vida algún craso error de esta índole?.
Yo desde luego los he cometido, no estoy libre de sentirme un "estupido confiado" y a nadie puedo pedir responsabilidades por haberlo sido.

Durante algunos días me repito una y otra vez "pero que tonto estupido has sido", aprende gili, cuantas tonterias has venido haciendo hasta justo hace un par de meses por el simple hecho de creerte mejor de lo que en realidad eres.
No eres mejor, casi nadie es mejor, somos vanidosos y propensos a dejarnos engatusar por melosas palabras de un afecto que en realidad no existe, nunca ha existido, pero es tan bonito sentirse querido aunque nos falseen ese sentimiento.

Y es que no tenemos remedio, somos propensos al roroneo meloso en nuestros oidos y a sentirnos queridos.

Ilusos.

A veces se aprende perdiendo, y afortunado siempre es quien no pierde más de lo que pueda soportar, y en mi caso puedo. Espero aprender, aunque me permito dudarlo.

Ciento y una vez se tropieza en la misma piedra,  "la vanidad"




el gatufo

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